El “deber ser” y el “deber querer”: una mirada desde la psicología.

En nuestro día a día, muchas veces actuamos movidos por lo que creemos que debemos hacer, sin detenernos a pensar si realmente lo queremos. De acuerdo con la psicología, esta diferencia entre el “deber ser” y el “deber querer” nos ayuda a comprender mejor nuestra motivación y la manera en que regulamos nuestras acciones.

El deber ser: la voz de la obligación

El deber ser está relacionado con las normas sociales, culturales o familiares que hemos interiorizado a lo largo de la vida. Es la voz interna que nos dice “tienes que”.

  • Nos da estructura y guía.
  • Puede ayudarnos a cumplir metas y responsabilidades.
  • Pero, cuando es demasiado rígido, puede generar presión, culpa o ansiedad.

Por ejemplo: “Debo estudiar esta carrera porque es lo que mi familia espera de mí” o “Debo actuar de cierta manera para encajar”.

El deber querer: la voz de la autenticidad

El deber querer, en cambio, surge de la motivación interna. No hago las cosas solo porque “tengo que”, sino porque quiero y están en coherencia con mis valores, intereses y deseos genuinos.

  • Favorece el bienestar y la satisfacción personal.
  • Nos conecta con la autenticidad.
  • Fortalece la motivación a largo plazo.

Ejemplo: “Quiero estudiar esta carrera porque me apasiona” o “Quiero cuidar mi salud porque lo valoro, no porque alguien me lo imponga”.

La psicología de la motivación

La Teoría de la Autodeterminación (Deci y Ryan) explica que nuestra motivación puede estar más influenciada por presiones externas (deber ser) o por decisiones personales (deber querer). Cuanto más actuamos desde la elección consciente, más experimentamos bienestar y sentido de vida.

¿Cómo pasar del deber ser al deber querer?

  • Cuestiona tus motivaciones: pregúntate si lo haces por obligación o por convicción.
  • Conecta con tus valores: identifica qué es realmente importante para ti.
  • Practica la autocompasión: no todo tiene que hacerse perfecto ni por cumplir expectativas.
  • Atrévete a elegir: aunque a veces implique decepcionar a otros, elegir lo que deseas fortalece tu autenticidad.

El deber ser nos da estructura, pero si vivimos únicamente desde ahí, podemos sentirnos atrapados en obligaciones. El deber querer nos abre el camino hacia la autenticidad y el bienestar. Vivir en equilibrio significa reconocer nuestras responsabilidades, pero también darnos el permiso de elegir aquello que realmente queremos.

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